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Visita el Santuario de Iguaque: el páramo secreto a las afueras de Villa de Leyva

Índice

En pocas palabras


Enclavado en las montañas de Boyacá, a pocos kilómetros de la encantadora ciudad histórica de Villa de Leyva, el Santuario de Fauna Silvestre de Iguaque es un tesoro natural, rico en biodiversidad e historia cultural. Este encantador lugar es famoso por su páramo, uno de los ecosistemas más preciados del planeta, así como por la laguna de Iguaque, un lugar sagrado según la mitología muisca, considerado la cuna de la humanidad en sus leyendas.

Explorar este santuario es mucho más que una simple caminata por senderos bordeados de frailejones e impresionantes paisajes. Es una oportunidad única para conectar con la naturaleza y con las tradiciones ancestrales que tienen espacio en esta tierra sagrada. La subida a la laguna, situada a más de 3.600 metros de altitud, es un reto para los aventureros, pero ese esfuerzo merece la pena, para poder apreciar las espectaculares vistas desde las cimas de la montañas que integran el parque.

Ideal para los amantes del ecoturismo, el Santuario de Iguaque combina biodiversidad, historia y desafío físico, fomentando la reflexión y la conservación del medio ambiente.

Santuario de Iguaque

  • Departamento : Boyacá (Andes)
  • Creado: 1977
  • Superficie: 6.750 hectáreas
  • Altitud: de 2.400 a 3.800 m
  • Ecosistemas: Bosques andinos y subandinos, páramos
  • Clima: templado y frío
  • Acceso desde Villa de Leyva

Nuestro veredicto: un reto físico para encontrar la paz ★

Con una mirada seria, nos respondió nuestro anfitrión en Villa de Leyva, cuando le contamos nuestro deseo de hacer senderismo en el Santuario de Iguaque. Y con razón: llegar a la laguna de Iguaque no es tan simple. El sendero, totalmente cuesta arriba y luego cuesta abajo, serpentea por un terreno a veces accidentado y exigente. No es una aventura para tomarse a la ligera, y es mejor estar físicamente preparado para el reto. Aunque los panoramas no puedan rivalizar con la inmensidad de Chingaza o el esplendor del Cocuy, Iguaque tiene un encanto propio: el de un santuario virgen con pocos visitantes. En el momento de nuestra visita, sólo seis excursionistas habían intentado la ascensión ese día. Para los amantes de los retos físicos y de la naturaleza, se trata de una inmersión fuera de lo común en el corazón de un ecosistema único: el páramo andino. Una experiencia que no debes perderte, especialmente si dispones de unos días para explorar las maravillas que rodean Villa de Leyva.

¿Cuándo visitar el Santuario de Iguaque?

Tras varios años cerrado, el Santuario de Iguaque reabrió en septiembre de 2024. Actualmente, el Santuario de Iguaque está abierto sin interrupción durante todo el año, a diferencia de parques como Tayrona, que a veces cierran. Ahora bien, la época ideal para visitar Iguaque es de diciembre a marzo, durante la estación seca, cuando las lluvias son escasas. No obstante, el santuario es accesible todo el año, pero de abril a noviembre, durante la estación húmeda, hay chubascos frecuentes y más niebla.

Número de turistas en el Santuario de Iguaque

El número de turistas en el Santuario de Iguaque sigue siendo relativamente bajo, lo que lo convierte en un destino ideal para los amantes de la naturaleza en busca de tranquilidad. A diferencia de otros lugares turísticos más populares, este santuario aún no se ha visto afectado por el turismo de masas. Durante la semana, el número de visitantes es especialmente bajo, y a veces sólo unos pocos excursionistas recorren los senderos. Incluso los fines de semana, el número de visitantes sigue siendo moderado, aunque algo mayor, sobre todo en la estación seca y durante las vacaciones. Esto se debe a la dificultad de la caminata hasta la laguna de Iguaque, que requiere una buena condición física y cierta preparación.

Clima en Santuario de Iguaque

El clima del Santuario de Iguaque es el típico de los ecosistemas de páramo, caracterizado por temperaturas frescas y variaciones climáticas bruscas. Situado entre 2.400 y 3.800 metros sobre el nivel del mar, las temperaturas medias oscilan entre 5 y 15°C a lo largo del año. La estación seca, de diciembre a marzo y de julio a agosto, ofrece condiciones más favorables para el senderismo, con menos lluvias y días generalmente soleados. Sin embargo, incluso durante este periodo, el clima sigue siendo impredecible, y pueden producirse chubascos repentinos o vientos fríos. En la estación húmeda, de abril a junio y de septiembre a noviembre, las precipitaciones son más frecuentes, acompañadas de una densa niebla que puede reducir la visibilidad. Los senderos también se vuelven más resbaladizos y exigentes. Es aconsejable vestirse por capas, con ropa impermeable y de abrigo, y llevar siempre protección contra la lluvia y el sol, sea cual sea la estación.


Conocer mejor el Santuario de Iguaque


El Santuario de Fauna y Flora Iguaque es uno de los tesoros ecológicos más importantes de Colombia. Situado en el departamento de Boyacá, este santuario forma parte del Sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia y es famoso por su riqueza histórica, cultural y medioambiental. Aquí exploramos la historia, la geografía, el ecosistema, la flora, la fauna y el turismo que rodean esta zona poco conocida.

Historia

El Santuario de Fauna y Flora de Iguaque tiene un profundo significado cultural para las comunidades indígenas Muiscas, que consideraban la laguna de Iguaque como un lugar sagrado.

Según la mitología muisca, Bachué, cuyo nombre en lengua chibcha significa “la de los pechos desnudos”, es una diosa madre venerada comoorigen de la humanidad. La leyenda cuenta que emergió majestuosamente de las aguas del lago sagrado de Iguaque con un bebé en brazos. Este niño creció hasta convertirse en su esposo, y juntos poblaron la Tierra, dando vida a los primeros humanos.

Bachué era venerada en un templo ubicado en lo que hoy es el municipio de Chíquiza, antiguamente conocido como San Pedro de Iguaque. Su historia, impregnada de misterio y espiritualidad, cuenta que tras cumplir su misión como madre fundadora, ella y su esposo, identificados con el dios loro, se transformaron en serpientes y regresaron a las profundidades de la laguna sagrada.

Bachué es también el nombre oficial de la ruta de senderismo que conduce a la Laguna Iguaque.

El santuario fue declarado área protegida el 2 de mayo de 1977 con el objetivo de preservar sus ecosistemas únicos, que incluyen bosques andinos y páramos, así como las especies de flora y fauna que dependen de ellos.

Geografía

El santuario de Iguaque se encuentra en el corazón de la cordillera oriental de los Andes, en el departamento de Boyacá (Colombia), a una altitud de entre 2.400 y 3.800 metros. Esta diversidad de altitudes crea un mosaico único de paisajes y de ecosistemas, que van desde los bosques andinos hasta vastas extensiones de páramo. Además, el santuario de Iguaque representa un ecosistema típico de las regiones tropicales de gran altitud y también, es considerado como uno de los más importantes del mundo en términos de servicios ambientales.

El santuario gira en torno a la laguna de Iguaque, un lago de origen glaciar situado a unos 3.650 metros de altitud. Esta masa de agua sagrada, bordeada por montañas cubiertas de vegetación, encarna el corazón espiritual y ecológico de la región. La laguna se alimenta de abundantes precipitaciones y desempeña un papel esencial en el ciclo local del agua, actuando como reserva hídrica para las comunidades y ecosistemas situados aguas abajo.

La topografía del santuario está marcada por laderas escarpadas, valles profundos y crestas montañosas. Estos relieves, esculpidos por procesos tectónicos y glaciares, ofrecen impresionantes vistas panorámicas de la Cordillera y albergan una variedad de microclimas que favorecen una biodiversidad excepcional. Los suelos de la región, a menudo ricos en materia orgánica, son importantes reservorios de carbono, desempeñando un papel en la lucha contra el cambio climático.

Montañas en las nubes, Santuario de Flora y Fauna de Iguaque, Colombia

Ecosistemas

El santuario de Iguaque es una auténtica reserva ecológica, donde coexisten en armonía varios ecosistemas:

Bosques andinos

Los bosques andinos ocupan las altitudes más bajas del santuario, entre 2.400 y 3.000 metros. Estos bosques densos y verdes albergan una gran variedad de árboles, como el laurel, el roble andino(Quercus humboldtii) y el yopo. Estas zonas son esenciales para la fauna local, ya que proporcionan refugio y recursos alimenticios a muchas especies de animales, incluidos mamíferos como el puma y el tapir de montaña, así como una gran variedad de aves.

Ecosistema de transición

Entre los 3.000 y los 3.200 metros, existe una zona de transición en la que el bosque va dejando paso gradualmente al páramo. Esta mezcla de matorrales, arbustos y plantas epífitas ilustra la adaptabilidad de las especies a las cambiantes condiciones climáticas.

Páramo

El páramo, que domina altitudes superiores a los 3.200 metros, es el ecosistema más emblemático del santuario de Iguaque. Este entorno, caracterizado por bajas temperaturas, alta humedad e intensa radiación solar, alberga plantas adaptadas a condiciones extremas.

Flora

La vegetación del santuario de Iguaque refleja la transición entre distintos ecosistemas. A medida que se asciende, la flora cambia, ofreciendo un mosaico de paisajes únicos.

Las altitudes más bajas e intermedias (2.400 a 3.000 metros) están cubiertas de densos bosques, donde los árboles alcanzan alturas impresionantes. Aquí se encuentran especies como el roble andino (Quercus humboldtii), el laurel y diversos frutales silvestres. Estos bosques son ricos en plantas epífitas, como musgos, líquenes y bromelias, que recubren las ramas de los árboles y ayudan a mantener la humedad ambiental.

En las zonas de transición, entre 3.000 y 3.200 metros, dominan los arbustos y matorrales, con especies resistentes como el arándano andino y coloridas plantas con flores. Esta zona marca el límite entre el bosque y el páramo.

El páramo, que se extiende a lo largo de 3.200 metros, es un ecosistema emblemático del santuario. Los frailejones(Espeletia), verdaderos símbolos de este entorno, desempeñan un papel clave. Estas plantas, con sus hojas largas y aterciopeladas dispuestas en roseta, captan el agua de las nieblas y de las precipitaciones, para después devolverla lentamente al suelo y alimentar a los ríos que se sitúan más abajo. Además, junto a los frailejones, se encuentran hierbas, musgos y helechos, que tapizan el suelo, así como también orquídeas de altitud que dan un toque de color a este paisaje salvaje.

Alrededor de la laguna de Iguaque y en las zonas pantanosas se pueden encontrar plantas acuáticas y semiacuáticas adaptadas a los suelos encharcados. Estas plantas, como los juncos y las hierbas altas, ayudan a estabilizar las orillas y a filtrar el agua, manteniendo así la calidad de los ecosistemas acuáticos.

Vista desde el Santuario de Flora y Fauna de Iguaque, Colombia

Fauna

La fauna del santuario es igual de diversa y fascinante. Las variadas condiciones de los distintos hábitats permiten la coexistencia de una gran variedad de especies animales.

Mamíferos

Entre los mamíferos más notables destacan el ciervo de Virgini (Odocoileus goudotti) y el ciervo del páramo(Mazama rufina), que se desplazan silenciosamente por los pastizales de altura. También, el zorro andino(Lycalopex culpaeus), un depredador oportunista, es un habitante frecuente del santuario. Por su parte, los tapires de montaña, aunque esquivos, ocupan zonas boscosas, desempeñando un papel crucial en la dispersión de semillas. Otras especies, como el marsupial andino y la zarigüeya, añaden más diversidad a la fauna local. Recientemente, el tigrillo (Leopardus tigrinus) y la garduña cabecigrís (Eira barbara) han sido registrados en cámaras trampa.

Pájaros

El santuario de Iguaque alberga una avifauna notable, con unas 173 especies de aves registradas. Entre ellas, destaca la pava andina(Penelope montagnii), el ave de mayor tamaño de los bosques andinos del lugar. Los colibríes, con 19 especies presentes en el santuario, ocupan un lugar importante. El Inca negro(Coeligena prunellei), endémico de los bosques húmedos montañosos de los departamentos de Santander, Cundinamarca y Boyacá, está estrechamente asociado a los bosques de roble. Otros colibríes casi endémicos, como Coeligena bonapartei, Eriocnemis cupreoventris y Chlorostilbon poortmani, aumentan la riqueza biológica del santuario. Además, se pueden observar varias especies endémicas de los Andes orientales, como el gorrión de ceja blanca(Atlapetes albofrenatus) y el pájaro carpintero Melanerpes cf. formicivorus. Otras especies casi endémicas son el chochín colorado(Cinnycerthia unirufa), la currucaorlada (Myioborus ornatus), el tinamú del bosque(Nothocercus julius) y la paloma de frente blanca(Zentrygon linearis).

Anfibios y reptiles

Los anfibios, especialmente sensibles a los cambios medioambientales, encuentran refugio en los humedales del santuario. Entre ellos se destacan ranas endémicas adaptadas al frío, algunas en peligro de extinción. También los reptiles hacen su aparición, aunque menos numerosos, entre ellos, ciertas especies de lagartos andinos que se camuflan en rocas y plantas bajas.

Insectos

Los insectos desempeñan un papel clave en el equilibrio de los ecosistemas de Iguaque. Las abejas y otros polinizadores, por ejemplo, son esenciales para la reproducción de las plantas, mientras que los escarabajos y las mariposas contribuyen a la cadena alimentaria. Muchas de las especies de insectos que se encuentran en el santuario son endémicas y están adaptadas a las condiciones específicas de cada altitud.

Turismo, amenazas y conservación

El turismo en el santuario de Iguaque ha crecido lentamente, sobre todo en comparación con otras áreas protegidas de la región. Aunque se encuentra situado cerca de la histórica ciudad de Villa de Leyva, un popular destino turístico, el santuario sigue siendo relativamente poco visitado. El parque ofrece varias rutas de senderismo, incluida una que lleva a la famosa laguna de Iguaque, un lugar considerado por algunos como una peregrinación espiritual. Este turismo de naturaleza se centra en la observación de la flora y la fauna, así como en el senderismo ecológico. Es importante señalar que el acceso a la zona se prohibió entre 2020 y 2024, oficialmente debido al estado de las envejecidas infraestructuras, pero también por tensiones con ciertas comunidades locales.

Iguaque desempeña un papel crucial en la conservación de la biodiversidad de la región y en la gestión de los recursos hídricos, ya que los ecosistemas de Iguaque actúan como depósitos naturales de agua para las comunidades y pueblos de los alrededores.

Se han realizado esfuerzos de conservación para proteger la flora y la fauna, así como para concientizar a los visitantes de la importancia de preservar este patrimonio natural. El parque organiza actividades educativas y programas de concientización sobre la necesidad de minimizar el impacto ambiental y respetar la normativa local. Además, las autoridades locales colaboran con organizaciones protectoras del medio ambiente para vigilar las especies endémicas y proteger los hábitats sensibles.

A pesar de los esfuerzos de conservación, el santuario de Iguaque se enfrenta a una serie de amenazas que ponen en peligro su supervivencia a largo plazo. El cambio climático es una de las principales preocupaciones, ya que afecta a la estabilidad de los ecosistemas de páramo, extremadamente sensibles. Estos cambios pueden provocar una modificación de los hábitats, una pérdida de biodiversidad y una alteración del ciclo del agua.

Además, las prácticas agrícolas y la expansión urbana en las regiones vecinas están ejerciendo presión sobre los límites del parque. La deforestación, los incendios forestales y la explotación ilegal de los recursos naturales son amenazas importantes para la conservación de los hábitats naturales.


Visite el Santuario de Iguaque


Nuestra experiencia: un día intenso en el sendero de Bachué

Acaba de amanecer y el despertador ya suena, marcando el comienzo de un largo día. Apenas son las 07:00 cuando subimos a un pequeño autobús en la terminal de Villa de Leyva, y vamos, abandonando este encantador pueblo colonial, para sumergirnos en el corazón del Santuario de la Flora y Fauna de Iguaque.

El autobús, modesto y estrecho, serpentea por una carretera que poco a poco se convierte en un simple sendero. El ambiente es tranquilo, casi solemne. Sólo somos cuatro en esta aventura, acompañados por una empleada del parque natural, de camino a su trabajo, silenciosa, observando, como todos, la imponente cordillera que se alza a nuestra derecha, pensando que pronto tendremos que enfrentarnos a ella.

A los cuarenta minutos de viaje, el vehículo se detiene en la parada de la Casa de Piedra. Abandonamos el autobús para recorrer a pie los últimos tres kilómetros hasta el centro administrativo del santuario, aquí el camino ya es ascendente y nos esperan 800 metros más de subida! Tras treinta minutos de esfuerzo, por fin llegamos a unas cabañas aisladas al pie de un denso bosque, lejos de cualquier civilización. Después, tiene lugar, gestiones administrativas del turista, como: la inscripción, el pago y la sesión informativa a cargo de un representante del parque. (Tener en cuenta que en 2019, fecha de nuestra excursión, la presencia de un guía aún no era obligatoria).

Son las 9 de la mañana. Comienza la subida. Avanzamos juntos, pero pronto cada uno encuentra su propio ritmo, creando huecos, y se instala la soledad. El sendero comienza suavemente, con un camino de madera en forma de pontón a través de un bosque espeso y silencioso. Pero tras unos cientos de metros, comienza el desafío. Los tablones desaparecen, dando paso a un empinado sendero de tierra y piedras. A partir de ahí, no hay respiro. Avanzamos con cautela, guardando fuerzas para lo que nos espera. El espeso bosque no ofrece señales de nada, sólo troncos, raíces resbaladizas y rocas traicioneras. La subida parece interminable.

Tras más de una hora de esfuerzo, el paisaje cambia. El denso bosque da paso a una vegetación más baja: arbustos, matorrales y, por fin, un horizonte despejado. Pero lo que nos espera es impresionante: una empinada cuesta que no parece detenerse nunca. No nos habíamos dado cuenta de lo mucho que los 800 metros de subida nos quitarían el ánimo y la respiración. A cada paso, el oxígeno escaseaba y las pausas eran más frecuentes. La niebla y las nubes nos envuelven, añadiendo una tensión dramática a nuestro avance. Rezamos para que no lloviera mientras avanzábamos lentamente con un tiempo afortunadamente clemente.

Luego, de repente, un muro de rocas frente a nosotros. Aquí, el camino parece desaparecer, pero no, el camino continúa: hay que escalar, literalmente. Trepamos, utilizando tanto las manos como los pies para superar estos obstáculos naturales. El esfuerzo es intenso, agotador. Nuestro avance se ralentiza, pero finalmente se produce una nueva transición: aparecen los primeros frailejones, señales de que estamos entrando en el ecosistema único del páramo. Delante de nosotros, la cresta del macizo parece al alcance de la mano, pero se aleja a cada paso, como un espejismo inaccesible. El cansancio pesa, y cada cincuenta metros que ascendemos exigen un descanso.

Luego, por fin, alivio: un tramo llano. Tras horas de escalada infernal, por fin podemos caminar sin luchar contra la pendiente. El paisaje se revela bajo una luz espectral, la niebla añade un aura mística a estas montañas andinas. El camino, ahora de tierra, sube y baja suavemente. Nos dejamos llevar por este momento de respiro.

A nuestro alrededor, las plantas del páramo emergen de las volutas de niebla. Adivinamos que la Laguna Iguaque está cerca. Unos minutos más… y de repente estamos allí. Pero el tiempo no nos hace ningún favor: una niebla tan densa cubre la laguna que ni siquiera podemos ver el otro lado. Después de tanto esfuerzo, nuestras emociones se mezclan. Frustración por haber subido una montaña para no ver nada, pero también profunda humildad ante este lugar sagrado muisca, antaño escenario de ceremonias ancestrales. El pesado silencio, la soledad, la niebla omnipresente… todo nos recuerda que estamos aquí como invitados de una naturaleza indomable.

Veinte minutos de descanso contemplando esta inmensidad velada, luego toca ponerse en marcha de nuevo. Comienza el descenso. ¿Y quién dijo que bajar era más fácil? Después de 2 horas y media de descenso agotador, eso nos preguntábamos. Nos dolían las rodillas, las rocas eran traicioneras y las raíces húmedas del bosque también. Tropezamos más de una vez. Nuestros cuerpos estaban en modo automático, sólo intentaban llegar a la meta. Cuando por fin reaparecieron los pontones, nos invadió el alivio. Unos cientos de metros más y estamos de vuelta en las cabañas del centro administrativo. Son alrededor de las 14.30-3.00.

Agotados, pero felices. Felices de haber enfrentado este reto, de habernos enfrentado a uno de los senderos más exigentes que jamás hayamos recorrido. Pero el día aún no ha terminado: aún nos quedan tres kilómetros para llegar a Casa de Piedra y coger el autobús de las 16:00 a Villa de Leyva, donde nos espera una ducha caliente y una reconfortante comida.

Iguaque no es una excursión para pusilánimes. Es un verdadero reto físico y mental. Es un sendero duro e implacable que no da tregua. Pero también es una inmersión única en un ecosistema excepcional, un viaje a través del tiempo y la historia a un sitio natural y cultural de inestimable importancia para las civilizaciones andinas. Una experiencia que dejará una huella imborrable.

Opciones de viaje

El Santuario de Iguaque ofrece dos rutas de senderismo. El sendero Bachué, que conduce a la Laguna Iguaque, es el principal.

Durante la caminata, tu guía (obligatorio) compartirá una gran cantidad de información sobre la flora local, explicando el papel crucial de cada planta en este ecosistema hostil. También conocerás la historia de los Muiscas, una civilización que ocupó la región y rindió culto en varios lugares de Colombia.

Los niveles de dificultad indicados son para excursionistas experimentados acostumbrados a terrenos variados y pendientes pronunciadas.

Sendero Bachué (Laguna Iguaque)

El sendero de Bachué es la atracción estrella del Santuario de Fauna y Flora de Iguaque, un lugar cargado de historia y espiritualidad enclavado en plena naturaleza andina. El sendero, de 4,7 km, une el centro administrativo de Carrizal con la laguna de Iguaque, lugar sagrado según la mitología Muisca. El recorrido, de unas 6 horas ida y vuelta, serpentea por una riqueza ecológica excepcional, que incluye el bosque andino, el bosque altoandino y el páramo, un ecosistema único en el altiplano colombiano.

Esta ruta es especialmente exigente debido a la fuerte pendiente y a algunos tramos en los que hay que trepar por rocas. El tramo por el bosque puede resultar complicado con mal tiempo, ya que el barro y las raíces resbaladizas dificultan el avance.

  • Dificultad: alta
  • Distancia: 9,4 km
  • Diferencia de altitud: +794 m
  • Altitud máxima: 3.640 m
  • Duración: 6h-7h
  • Tipo: ida y vuelta

IE – SUE Sendero «Camino de las aves

El sendero IE-SUE tiene una longitud de 1,88 km y ofrece una experiencia inmersiva de unas 2 horas y 30 minutos, que incluye actividades de interpretación del patrimonio natural y cultural. El sendero comienza en la sede administrativa de Carrizal, llevando a los visitantes a través del ecosistema único del bosque andino, con paradas a lo largo del arroyo Carrizal. A lo largo del recorrido, los exploradores descubrirán el auditorio y los restos históricos de la casa de los Mamarramos, lo que añade una dimensión cultural a esta aventura en plena naturaleza.

  • Dificultad: media
  • Distancia: 1,88 km
  • Diferencia de altitud: +100 m
  • Altitud máxima: 2.900 m
  • Duración: 2h30
  • Tipo : bucle
Laguna de Iguaque, Santuario de Fauna y Flora de Iguaque, Colombia

Precios y horarios del Santuario de Iguaque

Como en todas las áreas naturales protegidas por el gobierno colombiano, es necesario pagar una entrada para acceder a ellas.

Horario: entradas entre las 08:00 y las 10:00.

Entrada al Santuario de Flora y Fauna de Iguaque

Forma de pago: Sólo en efectivo

VisitantePrecio (por persona)
Colombiano o miembro de la CAN o extranjero residente en Colombia25.000 COP
Extranjeros72.000 COP
Coche19.000 COP

Se requiere reserva y guía

Reserva obligatoria
Es imprescindible reservar previamente para visitar el santuario. Para hacer una reserva, sólo tienes que enviar un correo electrónico a iguaque@parquesnacionales.gov.co, o rellenar el formulario oficial. Realiza tu solicitud con al menos 3 días hábiles de antelación y sigue los pasos indicados.

Guía obligatorio
Cuando visitamos el Santuario de Iguaque en 2019, no era obligatorio ir acompañado de un guía.

Sin embargo, tras cerrar en 2020, el parque reabrió en septiembre de 2024 con nuevas normas. Ahora, como ocurre en muchos espacios naturales protegidos, es imprescindible ir acompañado de un guía titulado cuando se practica senderismo, y el personal de la entrada es exigente a la hora de hacer cumplir este requisito. Consulta la lista oficial de agencias y guías independientes autorizados por la administración del Santuario de Iguaque para encontrar un guía disponible.


¿Cómo llegar al Santuario de Iguaque?


Sólo hay una entrada al Santuario de Fauna y Flora de Iguaque: el Centro Administrativo de Carrizal.

Desde el pueblo de Villa de Leyva, dirígete a la terminal de buses y toma un bus temprano en la mañana hacía el pueblo de Arcabuco, pero bájate antes en la Casa de Piedra, infórmale previamente al conductor.

Después, hay que caminar 3 km por un sendero para llegar al centro de Carrizal.

Para regresar a Villa de Leyva una vez terminada la caminata, hay que estar en la misma parada de Casa de piedra a las 16:00 horas para tomar el autobús. No hay otro autobús.

Empresa de autobusesCoomultransvilla
SalidaTerminal de autobuses de Villa de Leyva
LlegadaDestino Arcabuco, pero parada en la Casa de piedra (previamente pedir al conductor que pare en ese punto)
Horarios de salida06h00 y 07h00
Duración40 minutos
Precio (sólo ida)8.000 COP / persona

También es posible llegar al santuario alquilando un vehículo 4×4, ya que los últimos kilómetros discurren por un camino en pendiente. Hay que pagar parqueadero a la entrada del parque.


¿Dónde alojarte cuando visites el Santuario de Iguaque?


La forma más práctica y obvia de explorar el Santuario de Iguaque es desde el hermoso pueblo de Villa de Leyva.

Villa de Leyva

Villa de Leyva, uno de los pueblos más emblemáticos de Colombia, combina belleza con un rico patrimonio. Aunque es un popular destino turístico, su encanto virgen merece ser explorado en mayor profundidad. Fácilmente accesible desde Bogotá, ofrece la oportunidad de pasar aquí unos días, incluyendo una jornada dedicada a descubrir el Santuario de Iguaque.

El pueblo es un lugar ideal para pasar la noche y además, ofrece una amplia oferta de alojamiento: desde acogedores hostales juveniles hasta refinados hoteles, todo ello en el auténtico estilo colonial. Para más información, consulta nuestro artículo completo sobre Villa de Leyva y descubre todo lo que hay que saber de este pueblo encantador.

$ – Presupuesto económico

Hostal

Albergue Rapsodia

El ALBERGUE RAPSODIA, situado en Villa de Leyva, a 1,5 km de la plaza principal, ofrece jardín, aparcamiento privado gratuito, salón compartido y terraza.

SABER MÁS

$ – Presupuesto económico

Hostal

Hostal Villa Chie

El Hostal Villa Chie se encuentra a 70 metros de la plaza principal y cuenta con jardín, salón y vistas al jardín. Ofrece alojamiento básico.

SABER MÁS

$$ – Presupuesto medio

Hotel

Hotel Villa del Angel

Este hotel de estilo colonial, situado a 300 metros de la plaza principal, ofrece alojamiento tradicional. Hay aparcamiento privado gratuito.

SABER MÁS

$$ – Presupuesto medio

Hotel

Hotel Cemandy by MA

Situado a 800 metros de la plaza principal, el Hotel Cemandy by MA ofrece un salón compartido, aparcamiento privado gratuito y un bar. Las habitaciones son típicas y sencillas.

SABER MÁS

$$$ – Presupuesto elevado

Hotel

La Casa Del Arbol

Este elegante hotel ocupa un edificio colonial restaurado del siglo XVIII. Ofrece habitaciones lujosas y modernas. El jardín interior está adornado con plantas exóticas.

SABER MÁS

$$$ – Presupuesto elevado

Hotel

Hotel Boutique El Carmel

El Hotel Boutique El Carmel ofrece una estancia encantadora con habitaciones elegantes, un tranquilo jardín interior y una ubicación céntrica para explorar los lugares de interés de la ciudad.

SABER MÁS


Notas sobre la visita al Santuario de Iguaque


Reserva obligatoria

Es imprescindible reservar previamente. Para ello, envía un correo electrónico a: iguaque@parquesnacionales.gov.co o rellena el formulario oficial, los cuales se deben enviar, con un tiempo de antelación mínimo de 3 días hábiles. Después deber seguir los pasos que te indiquen.

Guía obligatoria

Desde septiembre de 2024, el senderismo en el Santuario de Iguaque requiere la presencia de un guía acreditado. Esta medida se introdujo para preservar el ecosistema, garantizar la seguridad de los excursionistas y contribuir a la gestión sostenible del lugar.

Trae agua

Lleve agua suficiente para mantenerse hidratado durante todo el día, especialmente si tiende a beber mucho. No hay puntos de avituallamiento en el recinto, y el calor combinado con la humedad puede aumentar rápidamente sus necesidades de agua.

Ropa adecuada

Vístase por capas para poder adaptarse fácilmente a los cambios de tiempo, que pueden cambiar rápidamente. Dependiendo de las condiciones, puedes añadir o quitar ropa para estar cómodo, ya que puede hacer frío o calor.

Crema solar + Gafas de sol

Aunque las temperaturas se mantienen relativamente moderadas gracias a la altitud, los rayos ultravioleta son especialmente intensos en los días soleados. Por eso es vital proteger la piel de estos rayos.

Mackintosh (poncho, K-Way)

En la montaña, el tiempo puede cambiar de repente, y es habitual que te sorprenda la lluvia, que a veces puede ser intensa. Por eso es importante llevar ropa impermeable, como un poncho o un K-Way.

Altitud y esfuerzo físico

Los senderos del Santuario de Iguaque se extienden entre los 2.400 y los 3.800 metros sobre el nivel del mar. Se aconseja progresar a ritmo tranquilo y beber agua con regularidad para evitar el mal agudo de montaña. Este espacio natural no es recomendable para quienes no estén acostumbrados al esfuerzo físico o sufran problemas de salud.

Respetar el medio ambiente

Sé respetuoso con la flora y la fauna, y evita coger o dañar las plantas, especialmente los frailejones, que desempeñan un papel crucial en el ecosistema del páramo. No olvides llevarte toda la basura, tu guía se encargará de ello. También está prohibido introducir objetos de plástico en el parque.

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Los autores : Caro & Romain

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