El colibrí, con sus alas brillantes y su vuelo rápido, es una de las maravillas más fascinantes de la naturaleza. En Colombia, país rico en biodiversidad, estos coloridos pajarillos ocupan un lugar especial. Colombia alberga más de 160 especies de colibríes, casi la mitad de las especies conocidas en el mundo, lo que la convierte en un auténtico paraíso para los observadores de aves y los amantes de la naturaleza.
Desde el verde esmeralda hasta el rojo flamígero, los colibríes colombianos presentan una increíble variedad de colores y tamaños. Desempeñan un papel esencial en el ecosistema, sobre todo como polinizadores. El batir de sus alas, que puede alcanzar los 80 latidos por segundo, les permite planear y alimentarse del néctar de las flores mientras polinizan las plantas.
Observar a estas criaturas en su hábitat natural, ya sea en los bosques nubosos de los Andes o en jardines tropicales, es una experiencia inolvidable. Los colibríes encarnan tanto la belleza como la delicadeza de la naturaleza colombiana, recordándonos lo preciosa que es la biodiversidad de este país y lo mucho que merece ser protegida.

Variedades de especies de colibríes en Colombia
Colombia, situada en la encrucijada de Centroamérica y América del Sur, es uno de los países con mayor biodiversidad del mundo: forma parte de la famosísima lista de países megadiversos. Con sus vastos bosques tropicales, imponentes cordilleras, llanuras interminables y costas bordeadas por dos océanos, Colombia ofrece una diversidad de hábitats que albergan una increíble variedad de especies animales y vegetales. Este excepcional patrimonio natural convierte a Colombia en uno de los destinos favoritos de amantes de la naturaleza y científicos de todo el mundo.
Colombia es especialmente famosa por su diversidad de aves: de hecho, es el primer país del mundo en ornitología. Con más de 1.900 especies de aves, posee la mayor diversidad aviar del mundo. Entre ellas, maravillas como el Tucán Carina, el Águila Arpía o el Quetzal Resplandeciente.
Colombia es también un verdadero santuario para los colibríes, ya que alberga más de 160 especies de estas fascinantes aves, casi la mitad de las especies conocidas en el mundo, lo que convierte a Colombia en EL país de los colibríes. 17 de ellas son endémicas, lo que significa que no viven en ningún otro lugar del mundo. Algunas de estas especies endémicas, como el colibrí añil, son bastante comunes y fáciles de ver, sobre todo cerca de los comederos. Sin embargo, otras, como el colibrí esmeralda de Chiribiquete, están confinadas a zonas muy limitadas y rara vez han sido captadas por cámaras profesionales.
Algunas especies notables de colibrí en Colombia :
Colibrí de la colina ( Coeligena torquata): Entre sus muchas especies, el colibrí de la colina, o Coeligena torquata, es una de las más emblemáticas de los Andes colombianos. Con plumas verde esmeralda y un deslumbrante collar blanco, este colibrí se ve a menudo en los bosques nublados, donde busca las flores de las bromelias y las orquídeas.
Colibrí topaza (topaza pella): El colibrí topaza, o topaza pella, es una especie que ilumina las selvas tropicales del este de Colombia con su vistoso plumaje en tonos rojos y dorados. Este colibrí se distingue por su tamaño relativamente grande y sus largas rectrices, que aumentan su majestuosidad mientras vuela de flor en flor.
Colibrí de Coruscant (amazilia tzacatl): más extendido, el colibrí de Coruscant, o Amazilia tzacatl, se encuentra en las regiones más bajas y cálidas de Colombia. Reconocible por su garganta reluciente y su plumaje verde brillante, este colibrí habita los jardines tropicales y las riberas de los ríos, donde desempeña un papel crucial en la polinización de las plantas locales.
Inca de cuello dorado (coeligena bonapartei): coeligena bonapartei, o el Inca de cuello dorado, es otra joya de los Andes colombianos. Este colibrí, que vive a gran altitud, se distingue por su brillante garganta dorada y su ágil vuelo. Suele verse en las reservas naturales, sobre todo en los alrededores de Bogotá.
Colibrí multicolor (boissonneaua flavescens): el colibrí multicolor, o Boissonneaua flavescens, es una especie que bien merece su nombre. Sus plumas presentan una gama de colores brillantes, del violeta al azul, pasando por el verde. Este colibrí es un espectáculo viviente, sobre todo cuando lo ilumina la luz del sol en los bosques andinos.

Apariencias y hábitats
Colombia, con su inigualable riqueza ecológica, alberga una gran variedad de colibríes, cada uno con características físicas y hábitats tan diversos como fascinantes. Estos pequeños pájaros, a menudo denominados “gemas aladas”, varían considerablemente de aspecto en función de su entorno, ya sean las alturas de los Andes, las selvas tropicales o las llanuras soleadas.
Los colibríes colombianos son famosos por su brillante plumaje, que puede mostrar una increíble variedad de tonalidades, desde el verde esmeralda y el azul zafiro hasta el rojo rubí y el dorado centelleante. Este plumaje iridiscente, resultado de la luz difractada por las estructuras microscópicas de las plumas, no sólo es bello, sino también útil para la interacción social y la defensa del territorio.
Los colibríes se distinguen por su pequeño tamaño, pero incluso entre ellos existe una notable variedad.
- El colibrí deHelena (Mellisuga helenae), aunque no es una especie colombiana (endémica de Cuba), es el ave más pequeña del mundo e ilustra la extrema pequeñez de los colibríes. Mide sólo entre 5 y 6 cm de longitud y pesa apenas 2 gramos, lo que demuestra lo diminutas que pueden llegar a ser estas aves.
- El colibrí gigante (Patagona gigas), que se encuentra en los Andes, incluidas algunas zonas fronterizas con Colombia, es el mayor de todos los colibríes, mide hasta 23 cm de longitud y pesa unos 20 gramos. Aunque relativamente grande para un colibrí, sigue siendo diminuto en comparación con otras aves.
Longitud del pico: adaptaciones específicas
- El cálao peruano (Ensifera ensifera), que también se encuentra en las regiones andinas de Colombia, tiene un pico extraordinariamente largo, de hasta 10 cm, más que la longitud de su cuerpo. Este largo pico está perfectamente adaptado para alcanzar el néctar de las flores de corola profunda, como la pasiflora.
- El colibrí Anaïs (Coeligena torquata), común en los bosques nublados de los Andes colombianos, tiene un pico recto de longitud media, de unos 4 a 5 cm. Este pico es ideal para extraer el néctar de las flores tubulares más cortas, que abundan en estas regiones.
- El colibrí de cresta (Ramphodon naevius), que se encuentra en los bosques del este de Colombia, se distingue por su pico ligeramente curvado, una adaptación que le permite alimentarse de flores curvadas o en el interior de vegetación densa donde un pico recto sería menos eficaz.
Los hábitats de los colibríes en Colombia son tan diversos como las propias especies, y cada una de ellas se ha adaptado a nichos ecológicos específicos.
- Llanos y zonas áridas: En los Llanos y regiones más secas, los colibríes como el Colibrí de Coruscant (Amazilia tzacatl) se adaptan a paisajes abiertos y sabanas, donde encuentran refugio en arbustos y árboles aislados, alimentándose de las flores resistentes que salpican estas tierras áridas.
- Los Andes: En la cordillera de los Andes, donde la altitud oscila entre los 1.000 y los 4.500 metros, encontramos especies como el Inca de cuello dorado (Coeligena bonapartei), que prospera en bosques nubosos frescos y brumosos. Los bosques montanos de la Sierra Nevada de Santa Marta también albergan varias especies endémicas, como el Colibrí de Santa Marta (Campylopterus phainopeplus).
- Bosques tropicales: Las tierras bajas del Amazonas y del Chocó-Darién ofrecen hábitats ricos en biodiversidad para los colibríes, como el Colibrí Topacio, que encuentra flores exóticas con abundante néctar. La selva tropical del este de Colombia, con sus densas copas y sus ríos serpenteantes, es el hogar de la esmeralda de Chiribiquete (Chlorostilbon olivaresi), una especie rara con un hábitat extremadamente restringido.

Comportamiento y dieta
Pequeño pero poderoso
Los colibríes son conocidos por su incesante actividad y su característico vuelo. Te presentamos algunos aspectos clave de su comportamiento:
- El vuelo del colibrí es uno de los más extraordinarios del reino animal. Con alas que baten a velocidades de hasta 80 pulsaciones por segundo, son capaces de volar hacia atrás, detenerse en el aire y maniobrar con increíble precisión para acceder al néctar de las flores. Esta capacidad es esencial para su supervivencia, ya que les permite alimentarse eficazmente en entornos complejos como los densos bosques de los Andes colombianos.
- Territorialidad: los colibríes son extremadamente territoriales, especialmente cuando se trata de fuentes de néctar. Un colibrí defenderá ferozmente su territorio contra otros colibríes o incluso contra pájaros más grandes. Esta territorialidad puede adoptar la forma de comportamientos agresivos, como rápidas persecuciones aéreas, zambullidas y vocalizaciones estridentes para intimidar a los intrusos.
- Migraciones y sedentarismo: algunas especies de colibrí en Colombia son sedentarias, viven todo el año en el mismo hábitat, mientras que otras migran según las estaciones y la disponibilidad de flores. Las migraciones pueden ser cortas, simplemente para cambiar de altitud, o más largas, atravesando varias regiones del país.
- Reproducción: los colibríes suelen poner dos huevos diminutos, que incuban entre 14 y 23 días. Cuando nacen, los polluelos son ciegos y vulnerables, y la madre los alimenta frecuentemente con néctar e insectos regurgitados. Durante unas tres semanas, las crías crecen rápidamente, desarrollan sus plumas y empiezan a practicar el vuelo. Tras abandonar el nido, se independizan gradualmente, aprenden a alimentarse por sí mismos y a establecer su propio territorio.
Dieta: amor por el néctar, pero no sólo eso
Los colibríes desempeñan un papel esencial en la polinización, actuando como vectores de fertilización para muchas plantas. Gracias a su vuelo aéreo y a su pico delgado y alargado, son capaces de recoger el néctar de flores de diversas formas, a menudo inaccesibles para otros polinizadores. Mientras recogen el néctar, transportan el polen de una flor a otra, facilitando la reproducción de muchas especies vegetales. En Colombia, donde la biodiversidad floral es particularmente rica (¡la más alta del mundo!), los colibríes contribuyen de forma significativa a la salud de los ecosistemas, ayudando a mantener la diversidad y la regeneración de las plantas locales.
Los colibríes son principalmente nectarívoros, pero en realidad su dieta es muy variada
- Néctar: El néctar de las flores es la principal fuente de energía de los colibríes. Prefieren las flores tubulares y coloridas, que producen un néctar rico en azúcar. En Colombia, se alimentan de muchas plantas locales, como bromelias, pasifloras y fucsias, ayudando a polinizar estas especies. A cambio del néctar, los colibríes transportan el polen de flor en flor, desempeñando un papel crucial en la reproducción de las plantas.
- Insectos y arañas: aunque el néctar les proporciona energía rápida, los colibríes también necesitan proteínas para mantener su cuerpo sano. Por eso cazan pequeños insectos y arañas, que capturan en vuelo o encuentran en hojas y telarañas. Esta dieta suplementaria es esencial para el crecimiento de sus crías y para sobrevivir en épocas de escasez de néctar.
- Savia y fruta: con menor frecuencia, los colibríes también pueden consumir savia de árboles y fruta pequeña. Esta adaptación les permite diversificar su dieta, sobre todo cuando el néctar escasea.
Estrategias dietéticas: conservación de la energía e hiperactividad
- Territorios de alimentación: los colibríes suelen establecer territorios de alimentación que defienden ferozmente. Aprenden rápidamente dónde están las flores más ricas en néctar y establecen circuitos que siguen metódicamente para optimizar su aporte energético.
- Un metabolismo rápido: los colibríes tienen uno de los metabolismos más rápidos del reino animal. Su corazón puede latir hasta 1.200 veces por minuto, y deben consumir con frecuencia néctar rico en azúcar para mantener sus niveles de energía. Un colibrí puede consumir diariamente el equivalente a su propio peso en néctar.
- Ahorrar energía por la noche: para gestionar su metabolismo extremadamente rápido, los colibríes pasan gran parte del día alimentándose. Visitan varios centenares de flores al día, lo que requiere una energía considerable. Por la noche, entran en un estado de letargo, reduciendo su temperatura corporal y su ritmo cardíaco para ahorrar energía.

Amenazas y conservación
Los colibríes, símbolos de belleza y agilidad, se enfrentan a muchas amenazas en Colombia, un país donde su diversidad es una de las más ricas del mundo. Aunque estas pequeñas aves son admiradas por su resplandor y energía, son cada vez más vulnerables a una serie de peligros, lo que exige esfuerzos de conservación para garantizar su supervivencia.
Principales amenazas
- Pérdida de hábitat: Una de las amenazas más graves para los colibríes en Colombia es la pérdida de hábitat debida a la deforestación. La conversión de bosques en tierras de cultivo, la minería y la urbanización están reduciendo las zonas donde los colibríes pueden alimentarse, reproducirse y encontrar refugio. Los bosques nubosos, los páramos y otros ecosistemas frágiles, esenciales para muchas especies de colibríes, se ven especialmente afectados.
- Cambio climático: los cambios en los patrones meteorológicos alteran los ciclos de floración de las plantas de las que dependen los colibríes para alimentarse. El calentamiento global también puede provocar la pérdida de altitudes favorables, obligando a los colibríes a desplazarse a terrenos más elevados donde su hábitat es más restringido.
- Pesticidas y contaminación: el uso de pesticidas en la agricultura es otra amenaza grave. Los productos químicos pueden contaminar las fuentes de alimento de los colibríes, como flores e insectos, provocándoles envenenamiento. Además, la contaminación del aire y el agua afecta a la calidad de su entorno natural.
- Especies invasoras: la introducción de especies invasoras, como ciertas plantas e insectos, puede perturbar los ecosistemas locales. Estas especies pueden competir con los colibríes por los recursos o alterar la disponibilidad de las plantas de las que dependen para obtener néctar.
Esfuerzos de conservación
En Colombia se han puesto en marcha varias iniciativas y programas de conservación para proteger a los colibríes:
- Creación y gestión de áreas protegidas: Colombia ha creado numerosas reservas naturales y parques nacionales para preservar los hábitats críticos de los colibríes. Estas zonas protegidas sirven de refugio frente a la deforestación y permiten la supervivencia de especies endémicas.
- Reforestación y restauración de hábitats: los proyectos de reforestación pretenden restaurar los hábitats destruidos, en particular volviendo a plantar especies vegetales autóctonas que proporcionan néctar y refugio a los colibríes. Estos esfuerzos son cruciales para restaurar los ecosistemas y garantizar la disponibilidad de los recursos que necesitan estas aves.
- Educación y concienciación: los programas de educación medioambiental desempeñan un papel clave en la conservación de los colibríes. Al sensibilizar a las comunidades locales, a los agricultores y a los turistas sobre la importancia de los colibríes y los ecosistemas que habitan, estas iniciativas fomentan prácticas más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente.
- Investigación y seguimiento: la investigación científica es esencial para comprender las necesidades específicas de las distintas especies de colibríes y las amenazas a las que se enfrentan. Los programas de seguimiento permiten rastrear las poblaciones de colibríes y evaluar la eficacia de las medidas de conservación.

Importancia cultural del colibrí en Colombia
En Colombia, como en muchos países latinoamericanos, el colibrí ocupa un lugar especial en la cultura y la tradición, y simboliza mucho más que un pájaro.
Simbolismo en las culturas indígenas
En muchas culturas indígenas de Colombia, el colibrí es considerado un mensajero de los dioses o un guía espiritual. Una leyenda muisca cuenta que el colibrí nació del aliento de las divinidades, encargado de llevar mensajes entre el mundo de los hombres y el de los espíritus. Su velocidad y su capacidad para volar hacia atrás se interpretan como signos de su naturaleza divina, capaz de viajar en el tiempo y transportar almas de un mundo a otro. Este papel de mensajero entre mundos, un poco a la manera de Hermes en la mitología griega, confiere al colibrí un estatus único, en el que está cerca tanto de los dioses como de los hombres.
Otra leyenda, procedente de la región de Sierra Nevada de Santa Marta, cuenta cómo el colibrí desempeñó un papel crucial en la creación de las flores. Según esta historia, al principio de los tiempos, el mundo estaba apagado y sin color. Los dioses, deseosos de dar belleza a la tierra, pidieron al colibrí que distribuyera los colores entre las plantas. Gracias a su rapidez y agilidad, el colibrí recorrió los bosques, aportando brillantes matices a las flores y creando así la diversidad floral que conocemos hoy. Esta leyenda pone de relieve no sólo el papel vital del colibrí en el ecosistema, sino también su capacidad simbólica de aportar belleza y vida allá donde va.
Representaciones en el arte y la artesanía
El colibrí aparece con frecuencia en la artesanía tradicional colombiana, sobre todo en las regiones donde la herencia indígena sigue siendo fuerte. Por ejemplo, los wayuu, pueblo indígena de la península de La Guajira, incorporan a menudo motivos de colibríes en sus coloridos tejidos, conocidos como “mochilas”. Estas mochilas no son sólo objetos utilitarios, sino también obras de arte que cuentan historias y mitos locales, incluidos aquellos en los que el colibrí desempeña un papel central.
En la cultura de los taironas, que floreció en la Sierra Nevada de Santa Marta, el colibrí también representaba un símbolo importante. Los taironas utilizaban representaciones estilizadas de colibríes en sus joyas, a menudo de oro, metal que simbolizaba el sol y las divinidades. Estas joyas, halladas en tumbas antiguas, demuestran la importancia del colibrí en su cosmología, donde representaba la fuerza vital y la agilidad.
Influencia en la cultura popular
En la Colombia contemporánea, el colibrí se ha convertido en un símbolo nacional de resiliencia y biodiversidad. En 2011, el gobierno colombiano emitió una serie de sellos que celebran la diversidad de los colibríes del país, destacando especies endémicas como el colibrí esmeralda de Chiribiquete (Chlorostilbon olivaresi). Estas iniciativas pretenden concienciar sobre la conservación de la fauna y reforzar la identidad nacional en torno a la riqueza natural de Colombia.
Papel en festivales y celebraciones
El colibrí también está presente en algunas fiestas y celebraciones locales. Por ejemplo, durante los carnavales de algunas regiones de los Andes, los bailarines llevan a veces trajes inspirados en el colibrí, con colores vivos y movimientos rápidos, símbolo de vivacidad y energía. Esta presencia en las fiestas subraya la importancia del colibrí no sólo como símbolo de la naturaleza, sino también como emblema de la alegría y de la vida misma.

¿Dónde se pueden ver colibríes en Colombia?
Avistar colibríes en Colombia puede parecer sencillo, dado que estas pequeñas aves se encuentran por todo el país, desde frondosas selvas hasta bosques nubosos andinos y manglares costeros. Su distribución en diversos ecosistemas es enorme, pero avistarlos en su hábitat natural requiere atención. Su pequeño tamaño y sus rápidos movimientos dificultan su observación a simple vista. Suelen detectarse por primera vez por el característico zumbido de sus alas, que baten con gran frecuencia.
Estas aves rara vez aterrizan, prefieren revolotear de flor en flor en el corazón de la densa vegetación. Para admirarlos de cerca, suele ser más fácil visitar jardines botánicos y fincas, sobre todo cafetales, donde la variedad de flores y plantas atrae a los colibríes en gran número. Algunos lugares turísticos, como las reservas naturales, también están equipados con comederos, lo que ofrece una oportunidad privilegiada para observarlos. Entonces hace falta un poco de suerte. Por ejemplo, nos cruzamos con un colibrí a la salida de un restaurante de un centro comercial en pleno centro de Bogotá.
Te brindamos algunos consejos que te ayudarán a disfrutar al máximo la observación de colibríes y a evitar cualquier inconveniente:
- Elige el momento adecuado: los colibríes son más activos por la mañana y al atardecer, por lo que estos momentos son los mejores para observarlos.
- Evita los productos químicos: los colibríes son sensibles a los repelentes e insecticidas. Si los necesitas, opta por alternativas respetuosas con el medio ambiente.
- Muévete despacio y en silencio: los colibríes se asustan con facilidad. Muévete despacio y lleva ropa de colores neutros para no molestarlos.
Te presentamos una lista no exhaustiva de los mejores lugares de Colombia para ver estas joyas aladas en todo su esplendor:
Jardín Encantado / San Fransisco : Situado en San Francisco, a una hora de Bogotá, el Jardín Encantado es un pequeño jardín privado que atrae a multitud de colibríes gracias a sus numerosos comederos. Es uno de los lugares más populares para los fotógrafos de aves, donde se pueden ver decenas de colibríes de diferentes especies, entre ellos el colibrí de cola roja (Amazilia tzacatl) y el colibrí esmeralda.
Reserva Natural Acaime / Cocora, Salento: en el valle de Cocora, cerca de Salento, esta reserva es otro gran lugar para observar colibríes. Acaime es famosa por sus comederos, que atraen a muchas especies, entre ellas el colibrí de alas largas (Colibri coruscans) y el colibrí de cola de raqueta (Ocreatus underwoodii). Tras una caminata por el magnífico Valle del Cocora, este es el lugar perfecto para relajarse y admirar estas aves mientras se toma un chocolate caliente.
Jardín Botánico José Celestino Mutis / Bogotá : El Jardín Botánico José Celestino Mutis ocupa 20 hectáreas en el corazón de Bogotá y sirve de santuario natural para muchas especies de plantas endémicas de las tierras altas y los páramos andinos. El jardín se dedica a investigar y preservar la flora local, al tiempo que ofrece una serie de actividades de observación de la naturaleza, como caminatas y el estudio de la flora y la fauna. No es raro avistar espléndidos colibríes verdes o de pico de espada buscando flores en los alrededores. Los abrevaderos estratégicamente situados también los atraen.
Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe / Medellín : El Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe de Medellín, de unas 13,2 hectáreas, es a la vez un centro de investigación científica y un espacio educativo dedicado al medio ambiente. También sirve como lugar de ocio y cultura ciudadana centrado en la protección de la naturaleza. Entre las muchas especies de aves que pueden verse aquí, destacan especialmente los colibríes. Es frecuente verlos reunirse en torno a los numerosos comederos instalados especialmente para alimentarlos y atraerlos.
Recinto El Pensamiento / Manizales : El Recinto El Pensamiento es un jardín situado en el corazón de un encantador bosque nuboso. Explorando este lugar, podrás descubrir una gran variedad de mariposas, admirar numerosas orquídeas, practicar senderismo o avistar aves. Una casa equipada con comederos es el lugar perfecto para contemplar el continuo espectáculo de los colibríes. Más de 26 especies diferentes vienen aquí a danzar, atraídas por este oasis de néctar.
Jardín Botánico del Quindío / Calarcá : El Jardín Botánico del Quindío es una reserva natural gestionada por una organización no gubernamental dedicada a preservar los ecosistemas locales y la biodiversidad colombiana. El jardín ofrece una experiencia envolvente con su famoso mariposario, un fascinante zoológico de insectos y tres plataformas especialmente diseñadas para la observación de aves, incluidos los colibríes.


