Generic selectors
Sólo coincidencias exactas
Buscar en el título
Buscar en el contenido
Post Type Selectors
Correo electrónico:

Visita a la finca de Ariel (finca cafetera de Arcoiris): cafetales con vistas al Cañón del Cauca

Índice

En pocas palabras


Visitar una finca cafetera en Colombia es sumergirse en el corazón de un país cuya historia y cultura están íntimamente ligadas a esta bebida. Estas fincas, a menudo enclavadas en los verdes valles de los Andes, ofrecen una experiencia única en la que confluyen tradición y saber hacer. Al recorrer las plantaciones, descubrirás el fascinante proceso que transforma las cerezas de café en granos tostados, listos para despertar los sentidos. Cada etapa, desde la recolección manual hasta el secado al sol, revela el minucioso trabajo que a menudo se transmite de generación en generación.

Pero más allá de los aspectos técnicos, visitar una finca también significa conocer a productores apasionados que están orgullosos de compartir su patrimonio y su forma de vida. Es una auténtica inmersión en la vida cotidiana de las familias rurales colombianas, donde la hospitalidad es tan rica como los paisajes que las rodean.

Finca de Ariel

  • Departamento : Antioquía (Andes)
  • Clima: templado
  • Tipo: cafetales
  • Acceso directo desde Jericó

Nuestro veredicto: ¡quizás la finca cafetera más bonita de Colombia! ★★★

Seamos claros desde el principio, la finca de café de Ariel es una verdadera joya. Ariel y su familia te dan la bienvenida con una calidez genuina, haciéndote sentir como en casa en un abrir y cerrar de ojos. Enclavada al borde de un acantilado, la finca ofrece unas vistas impresionantes sobre el Cañón del Cauca, inigualables en Salento, Filandia e incluso Jardín. El viaje del café, desde el árbol hasta el grano listo para moler es una verdadera aventura, con cada etapa cuidadosamente explicada. Es una visita obligatoria, para aprender más sobre el café y apreciar el magnífico paisaje cafetero.


Visita la finca de Ariel (finca Arcoiris)


Un gran momento en la finca

A las 11 de la mañana cogemos uno de los todoterrenos de la plaza principal en Jericó. Seremos las dos únicas personas en el viaje en un Toyota de casi 50 años!. El trayecto de 50 minutos de duración, a baja velocidad por senderos, nos adentra en los alrededores de Jericó, con casas, luego fincas, cada vez más aisladas y cafetales abrazando los suaves contornos del paisaje andino antioqueño. Poco antes del mediodía, llegamos a una casa en medio de la carretera. El conductor nos dice que tenemos que bajar allí para llegar a la famosa Finca de Ariel.

Ariel nos estaba esperando (nos habíamos puesto en contacto con él el día anterior para avisarle). Pagamos el pasaje y nos dirigimos hacía nuestro anfitrión de la tarde: un hombre más bien bajito con una bonita sonrisa iluminándole la cara. Una vez hechas las presentaciones, nos dirigimos a la finca. Son 25 minutos andando hacía nuestro destino. Aunque es un paseo corto, hay que subir pendientes bastante empinadas! Al final, bajamos y conocimos la finca con sus cafetales, platanales y árboles frutales a lo lejos, como limoneros y mandarinos.

Un perro viene a nuestro encuentro. Supuestamente guardián de las instalaciones, este apuesto pastor alemán es en realidad una estrella entre los visitantes, en busca de caricias y otros mimos (y comida), descuidando un poco su papel de protector. Llegamos a la finca: una casita bonita y colorida típica de la región, con flores por todas partes y rodeada de plantaciones. Ariel nos invita a una pequeña terraza para disfrutar de un buen zumo de mango natural y admirar las vistas. ¡Y qué vistas! Contemplamos el cañón del Cauca y el río Cauca. La finca está situada al borde de un suave acantilado, lo que ofrece una vista panorámica de locura. Esté lugar nos conquistó, ya que muy pocas fincas cafeteras del país ofrecen una ubicación tan encantadora. Ariel aprovecha para explicarnos brevemente la geografía de los alrededores. No muy lejos hay una cascada en la ladera de un acantilado, pero mala suerte, estaba seca en el momento de nuestra visita, ya que estuvimso en pleno periodo de El Niño (fenómeno marcado por altas temperaturas y precipitaciones anormalmente escasas).

Luego conocemos a sus padres, que son tan amables y acogedores como su hijo. Su sencillez y cortesía son muy apreciables en un mundo cada vez más superficial. Se siente como una vuelta a lo esencial, con el ser humano en el centro de todo, lejos del materialismo.

Es casi la una de la tarde y el almuerzo nos espera. La mamá de Ariel ha preparado la famosa bandeja paisa, un plato local rico, sencillo pero delicioso. A Caro le tocará una contundente versión vegetariana, ¡pero el perro nos ayudará a comérnoslo todo eh!

Una vez saciados, llegó el momento de conocer el trabajo en la finca. Ariel nos lleva primero a las plantaciones, equipándonos con el canasto recolector de café atado a la cintura (sí, el café sólo se cosecha a mano). En ese momento, nos convertimos en cafeteros y recogemos unos cuantos granos de café (¡sólo rojos, eso sí!). Ariel nos enseña bastante sobre la recolección y la gestión de los granos de café: el número de años que tarda un cafeto en producir granos, el tiempo que tarda, las amenazas de los parásitos, etc. También nos explica que si encontramos un cafeto que ha sido cultivado durante mucho tiempo, podremos volver a recolectarlo. Además, nos explica que no es casualidad que encontremos plataneros junto a cafetos, ya que los dos funcionan en simbiosis. El platanero da sombra, además de ser una reserva de agua para el cafeto. Nada se deja al azar.

A continuación, se extrae el grano mediante un sistema de pequeñas máquinas que, sin embargo, parece bastante eficaz. Este proceso permite procesar rápidamente grandes volúmenes. Los granos buenos se separan de los malos. Los residuos, como la piel y la pulpa de los granos, se reutilizan en las plantaciones como compost. A continuación, los granos se secan al sol durante varios días, antes de ser clasificados según su calidad. Los granos de primera calidad se destinan principalmente a la exportación, mientras que los de segunda calidad se destinan al mercado colombiano (una cuestión de poder adquisitivo). El café de exportación se almacena en sacos de lona de 50 kg (sí, 50, ¡hola espalda!). El café se tuesta en el último momento, una vez que llega a su destino en Francia o Estados Unidos, por ejemplo, para conservar su aroma el mayor tiempo posible.

En cuanto a nosotros, vamos a moler unos granos de café tostados in situ y luego a saborearlo con Ariel, delicioso (debe ser psicológico porque estamos en el corazón de una finca cafetera, quizás). Una cosa es segura, con estas explicaciones tan completas y concisas (realmente bien equilibradas para interesar a los profanos), producir café lleva mucho tiempo y trabajo. Más de lo que imaginamos, es por eso, que todos nuestros respetos para las personas que trabajan en las fincas cafeteras, ya que es un trabajo físico y repetitivo que requiere rapidez y atención al detalle. Sobre todo si tenemos en cuenta que a los trabajadores se les paga por el peso de la cosecha.

Son las 15.30 y ya tenemos que salir para coger el jeep 4×4 de las 16.00. Nos espera la misma caminata de vuelta para salir a la carretera, salvo que esta vez tenemos que subir. No es fácil subir bajo un sol abrasador, ¡y después de una buena comida!. Iremos tan despacio que Ariel se adelantará para avisar al conductor de que vamos. Al final, fuimos nosotros los que esperamos al conductor, que llegó 15 minutos tarde.

Es hora de decir adiós, Ariel y su familia no tardaron en conquistarnos. Nos acogieron super bien y nos contagiaron su buen humor. Además, comimos bien en un lugar bonito y en un entorno impresionante. Por otra parte, los cafetales mezclados con otras plantas, con muchos pájaros alrededor (¡incluso colibríes!) nos dieron una extraña sensación de volver a nuestras raíces. Sin la menor duda esta experiencia quedará como un gran recuerdo, que recomendaríamos sin dudarlo a cualquier viajero (¡hablar español ayudará mucho!). Gracias Ariel.

Precios

La excursión de 4 horas cuesta 50.000 COP por persona, almuerzo incluido. Tarifa directa con Ariel (sin intermediarios). Los gastos de transporte no están incluidos.

Puedes quedarte más tiempo, por ejemplo para ir a una cascada cercana, por unos pesos más. También puedes acordarlo con Ariel si quieres hacer algo extra.

También es posible comprar paquetes de café (en grano o molido) por 40.000 COP el paquete.

Contactar con Ariel

Te recomendamos contactar con Ariel, al menos unos días antes de la fecha de su visita.

Para organizar una visita, contacta directamente con Ariel (en español, no habla inglés):

  • Vía Whatsapp 57 (314) 873-4921
  • A través de Facebook

¿Cómo llegar a la finca de Ariel (finca Arcoiris)?


Se puede llegar a la Finca de Ariel desde el magnífico pueblo colonial de Jericó.
El trayecto, en vehículo todoterreno, dura entre 50 y 60 minutos y discurre por caminos de grava (senderos).

En transporte público (4*4 colectivo)

Dirigirte a la plaza central (Parque Principal de Jericó), a la salida de la carrera 5. Los antiguos 4*4 (Jeep o Toyota) salen a las 06:30 y a las 11:00. El coste del trayecto es de 8.000 COP por persona (es decir, 16.000 COP por el viaje de ida y vuelta). Si hay mucha gente, tendrás que apretarte un poco. Este puede ser un viaje bastante folclórico, y una buena forma de compartir un trozo de la vida tradicional de los habitantes de la región.

No es necesario reservar, basta con presentarse unos 15 minutos antes de la hora de salida. Pagas al conductor directamente en efectivo.

Luego debes caminar 20-30 minutos para llegar a la Finca de Ariel (él espera a sus visitantes donde para el jeep). Aunque la caminata es relativamente corta, el ascenso y el descenso son bastante empinados, por lo que es evidente que hay que tener buena estado físico.

En transporte privado

Por una razón u otra, es totalmente posible llegar en transporte privado. Por supuesto, el precio será mucho más elevado. Lo más fácil es ir a la plaza principal de Jerico y hablar con los conductores, que seguro que le dirigirán a la persona adecuada.

Esto ofrece una mayor flexibilidad de horarios y un poco más de comodidad.

Visita privada con guía de habla inglesa

Sí el español y la organización no son lo tuyo, puedes recurrir a Kaanas Travel, una agencia de viajes dirigida por Cathy, una francesa afincada en la región desde hace varios años. Ofrece visitas guiadas por Jericó y sus alrededores. En función del número de personas y de sus necesidades, te proporcionará un presupuesto personalizado.

Es la opción más costosa, pero ideal para quienes no quieren dedicar demasiado tiempo a la organización.


¿Dónde alojarte cuando visites la finca de Ariel (finca Arcoiris)?


Jericó es el pueblo más cercano a la finca de Ariel. Y eso es perfecto, porque también es uno de los 17 pueblos patrimonio de Colombia que hay que visitar al menos una vez. ¡Dos pájaros de un tiro!

Finca de Ariel también ofrece alojamiento. Una casita entre los cafetales situada en una pequeña colina, con una hermosa vista al Cañón. Ideal para quienes buscan tranquilidad y quieren conocer más sobre la vida de los campesinos. Contacto por Whatsapp: 57 (314) 873-4921

Hostal El Fin del Afán, alojamiento en el pueblo de Jericó (Antioquia), Colombia

$ – Presupuesto económico

Hostal

Hostal El Fin del Afán

Un refugio tranquilo cerca de la plaza central, acogedor y familiar. Dormitorios impecables y confortables. Ideal para relajarse, conocer gente nueva y recargar las pilas.

SABER MÁS

Parcerito's Hostel, alojamiento en el pueblo de Jericó (Antioquia), Colombia

$ – Presupuesto económico

Hostal

Albergue Parcerito’s

El ambiente del albergue es excepcional, gracias a la amabilidad y disponibilidad del gerente, Leif. Limpio, con varias zonas de relax y cerca de la plaza central.

SABER MÁS

Juhalu, alojamiento en el pueblo de Jericó (Antioquia), Colombia

$$ – Presupuesto medio

Hotel

Juhalu

¡Juan Felipe es un anfitrión amable! El desayuno es generoso y las noches son tranquilas. Se puede llegar al centro de Jericó en 10 minutos a pie desde el jardín botánico.

SABER MÁS

Hotel Madre Laura, alojamiento en el pueblo de Jericó (Antioquia), Colombia

$$ – Presupuesto medio

Hotel

Hotel Madre Laura Jericó

Edificio bonito y tranquilo con habitaciones pequeñas y sencillas, camas cómodas y buena limpieza. El personal es servicial. Ten en cuenta que el desayuno no está disponible en el sitio.

SABER MÁS

Hotel El Despertar, alojamiento en el pueblo de Jericó (Antioquia), Colombia

$$$ – Presupuesto elevado

Hotel

Hotel El Despertar

El hotel está bien situado, organizado en torno a un patio que garantiza la tranquilidad. Las habitaciones de estilo colonial son agradables y nos transportan a otra época. Magníficas vistas desde la terraza.

SABER MÁS

Cabañas y Flores, alojamiento en el pueblo de Jericó (Antioquia), Colombia

$$$ – Presupuesto elevado

Hotel (cabañas)

Cabañas y Flores

Mario y Dione son unos anfitriones excepcionales, al igual que Sergio, que siempre está pendiente de ti. La ubicación de la Finca es inmejorable: a 15 minutos andando del pueblo.

SABER MÁS

Comparte este artículo

Imagen de Los autores : Caro & Romain
Los autores : Caro & Romain

Somos una pareja franco-colombiana que queremos compartir nuestro amor por Colombia. 💛💙❤️

Más información

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También pueden interesarle estos artículos

Guía práctica para viajar por Colombia

Los artículos que figuran a continuación también pueden interesarle para preparar su viaje.